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 Sociología - Michel Foucault (1975) Vigilar y Castigar - Resumen - Página 6 de 10

 

VIGILAR Y CASTIGAR

Michel Foucault

(continuación) DISCIPLINA

LA ORGANIZACIÓN DE LA GÉNESIS

En 1667 la creación de la manufactura de los Gobelinos preveía la organización de una escuela. Se elegían 60 niños y se los confiaba a un maestro que les daría educación e instrucción, y después serían colocados como aprendices con los diferentes maestros tapiceros. Después de seis años, cuatro de servicio y una prueba de suficiencia, tenían derecho a “levantar y abrir establecimiento” en cualquier ciudad del reino.
 

Se encuentran aquí las características del aprendizaje corporativo: relación de dependencia individual y total a la vez respecto del maestro; duración estatutaria de la formación que termina por una prueba calificadora, pero que no se descompone de acuerdo a un programa precioso; intercambio global entre el maestro y el aprendiz que debe dar sus servicios, y con frecuencia una retribución. La forma de servidumbre va mezclada con una transferencia de conocimiento.

En 1737, un edicto organiza una escuela de dibujo para los aprendices de los Gobelinos; no destinada a reemplazar la formación con los maestros obreros, sino a completarla. Se controla, se divide en clases de acuerdo a los conocimientos de dibujo, etc, etc.

La escuela de los Gobelinos es el ejemplo de un fenómeno importante: el desarrollo, en la época clásica, de una nueva técnica para ocuparse del tiempo de las existencias singulares. Las disciplinas, que analizan el espacio, que descomponen y recomponen las actividades, deben ser también comprendidas como aparatos para sumar y capitalizar el tiempo utilizando cuatro procedimientos (claramente ejemplificados en la organización militar).

 

 
 
  1. Dividir la duración en segmentos, sucesivos o paralelos, cada uno de los cuales debe llegar a un término especificado. Descomponer el tiempo en trámites separados y ajustados. Por ej. aislar el tiempo de formación y el período de la práctica (como en nuestra facultad).

  2. Organizar estos trámites de acuerdo con un esquema analítico: sucesiones de elementos tan simples como sea posible, combinándose según una complejidad creciente. Lo cual supone que la instrucción abandone el principio de repetición analógica.

  3. Finalizar estos segmentos temporales, fijarles un término marcado por una prueba que tiene por triple función indicar si el sujeto ha alcanzado el nivel estatutario, garantizar la conformidad de su aprendizaje con el de los demás y diferenciar las dotes de cada individuo.

  4. Disponer series de series; prescribir cada una, según su nivel, su antigüedad y su grado, los ejercicios que le convienen; los ejercicios comunes tienen un papel diferenciador y cada diferencia lleva consigo ejercicios específicos. Al término de cada serie, comienzan otras, forman una ramificación, y se subdividen a su vez. Cada individuo está incluido en una serie temporal, que define específicamente su nivel o su rango.
    Es este tiempo disciplinario el que se impone poco a poco a la práctica pedagógica, especializando el tiempo de formación y separándolo del tiempo adulto, del tiempo del oficio adquirido; disponiendo diferentes estadios separados por pruebas graduales; determinando programas que deben desarrollarse cada uno durante una fase determinada, y que implican ejercicios de dificultad creciente; calificando a los individuos según la manera en que han recorrido estas series. El tiempo disciplinario ha sustituido el tiempo “iniciático” de la formación tradicional (tiempo global, controlado únicamente por el maestro, sancionado por una prueba única). Fórmase toda una pedagogía analítica, muy detallista (decompone hasta en sus elementos más simples la materia de enseñanza, jerarquiza en grados próximos cada fase del progreso).
    La disposición en “serie” de las actividades sucesivas da la posibilidad de un control detallado y de una intervención puntual (de diferenciación, corrección, depuración, eliminación) en cada momento del tiempo; posibilidad de caracterizar, y por tanto de utilizar a los individuos según el nivel que tienen en las series. El poder se articula directamente sobre el tiempo, asegurando su control y garantizando su uso.
 
   

Los procedimientos disciplinarios hacen aparecer un tiempo lineal, un tiempo evolutivo cuyos momentos se integran unos a otros. Al mismo tiempo, las técnicas administrativas y económicas de control hacían aparecer un tiempo social de tipo serial, orientado y acumulativo; descubrimiento de una evolución en términos de “progreso”. En cuanto a las técnicas disciplinarias, hacen emerger series individuales: descubrimiento de una evolución en términos de “génesis”. Progreso de las sociedades, génesis de los individuos, estos dos grandes “descubrimientos” del siglo XVIII son quizás correlativos de las nuevas técnicas de poder y de una nueva manera de administrar el tiempo y hacerlo útil al segmentarlo. Una macro y una microfísica de poder han permitido la integración de una dimensión temporal, unitaria, continua, acumulativa en el ejercicio de los controles y la práctica de las dominaciones. La historicidad “evolutiva” tal como se constituye entonces está vinculada a un modo de funcionamiento del poder. Con las nuevas técnicas de sometimiento, la “dinámica” de las evoluciones continuas tiende a reemplazar la “dinástica” de los acontecimientos solemnes.

El pequeño continuo temporal de la individualidad-génesis parece ser como la individualidad-célula o la individualidad-organismo, efecto y objeto de la disciplina. Y en el centro de esta seriación del tiempo se encuentra un procedimiento que es, para la disciplina, lo que era la disposición en “cuadro” para la distribución de los individuos y el recorte celular; o también lo que era la “maniobra” para la economía de las actividades y el control orgánico. Se trata del “ejercicio”: técnica por la cual se imponen a los cuerpos tareas a la vez repetitivas y diferentes, pero siempre graduadas. Influyendo sobre el comportamiento, el ejercicio permite una perpetua caracterización del individuo. Garantiza un crecimiento, una observación, una calificación. Antes de tener esta forma estrictamente disciplinaria, el ejercicio ha tenido una larga historia: se lo encuentra en prácticas militares, religiosas, universitarias. Su organización lineal, progresiva, su desarrollo genético a lo largo del tiempo son, al menos en el ejército y en la escuela, de introducción tardía y, sin duda, de origen religioso. Bajo su forma mística o ascética, el ejercicio era una manera de ordenar el tiempo terreno en la conquista de la salvación. Va poco a poco, en la historia de Occidente, a invertir su sentido conservando algunas características: sirve para economizar el tiempo de la vida, para acumularlo en una forma útil, y para ejercer el poder sobre los hombres por medio del tiempo así dispuesto. El ejercicio, convertido en elemento en una tecnología política del cuerpo y de la duración, tiende a una sujeción que no ha acabado jamás de completarse.





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Palabras claves: Michel Foucault, vigilar, castigar, suplicio, disciplina, panoptismo.

 
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