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 Salud - Diferentes miradas sobre el concepto de Salud - Página 5 de 6

Lic. en Sociología Marcelo Tardy - Contacto

(continúa)

Salud-enfermedad como proceso social


Cristina Laurell, expone su punto de vista con respecto a la posición biologista y ecologista en el abordaje de la problemática de la “salud”. Según la posición biologista, la causa de la enfermedad es un agente biológico o con capacidades de desencadenar procesos biológicos. Para la autora, este tipo de razonamiento “causal” tiene limitaciones interpretativas bien definidas. Puede explicar la enfermedad en término de los propios procesos biológicos, pero no tiene mayor alcance. No permite explicar por que solamente algunas personas y no todas las contagiadas, por ejemplo con alguna enfermedad contagiosa, llegan a enfermarse. Tampoco explica por que algunos grupos presentan una alta frecuencia de esta enfermedad, mientras en otros está prácticamente ausente.
       
De acuerdo a la posición ecologista, cree la autora que suministran más elementos para explicar una causalidad más compleja. Dado que la misma estudia la enfermedad como resultado de ciertas constelación de factores, se aleja de las explicaciones unicausales. En el caso, por ejemplo, de una epidemia, puede dar cuenta de por que unos se enferman y otros no, dado que especifica que al enfermar no depende tan sólo de que el huésped entre en contacto con el agente, sino también de las condiciones adaptativas de ambos y de su relación con el ambiente. Puede, además, proporcionar algunos elementos para el entendimiento de la patología diferencial de los distintos grupos, porque señala que determinadas condiciones ambientales exponen a ciertos grupos al riesgo de enfermar por determinados padecimientos
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Según Cristina Laurell, estas explicaciones no se salen del marco biológico. Tampoco la posición ecologista, aunque a veces incluya factores sociales entre los ambientales, se basa en el fenómeno individual, por lo tanto no escapa del terreno biológico.  Por ello la autora propone un abordaje distinto de la problemática “salud – enfermedad”, en el cual se formula la causalidad de la enfermedad en términos sociales que le son propios. Esto es, se define a la “salud – enfermedad” como problema “social” y, por lo tanto, “colectivo”. Con esto Laurell quiere decir, que no se reduce el problema a la cantidad, como una simple sumatoria de los fenómenos individuales, sino que se lo plantea de modo cualitativamente distinto.
       
Se parte de las “relaciones” y de los “procesos sociales” en los cuales participan y que definen a los grupos y a las “clases sociales”, para explicar como aquellos generan determinada patología.
       
Este posición “social” incluye a las otras dos posiciones, aunque los reformule. No niega la existencia ni la relevancia del fenómeno biológico ni la importancia del proceso adaptativo entre agente, huésped y ambiente. La enfermedad como fenómeno individual es en efecto, la manifestación concreta de los procesos sociales que determinan la salud colectiva y llegan a presentarse, justamente porque estos procesos desencadenan y transforman las relaciones entre huésped, agente y ambiente. Pero no se reduce a constatar estos fenómenos, sino que les da orden, respondiendo a la pregunta crucial para el entendimiento de la distribución de la enfermedad en la población y de la patología específica de cada grupo: ¿Por qué se presenta esta problemática de salud en este momento y en este grupo?. Determina la “historicidad” de los fenómenos de salud – enfermedad, cosa que la posición biologista ni ecologista pueden hacer.



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De acuerdo a lo planteado, se presenta de manera más completa la posición planteada por Cristina Laurell:      
        
A finales de la década del 60, se da una polémica intensa respecto al carácter de la enfermedad. Lo discutido es que si ésta es esencialmente biológica o, por el contrario, social. Hay así un cuestionamiento profundo del paradigma dominante de la enfermedad que la conceptualiza como un fenómeno biológico individual.
       
El auge de esta polémica, encuentra su explicación externa a la medicina en la creciente crisis política y social que se entrelaza y acompaña con la crisis económica. Uno de los rasgos más destacados, pertenecientes a la época, son las luchas populares las cuales ponen en entredichos, bajo formas totalmente distintas, el modo dominante de resolver la satisfacción de las necesidades de las masas trabajadoras. Esto ocurre tanto en los países capitalistas avanzados como los dependientes
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El motor principal de la medicina, que da origen al cuestionamiento del paradigma médico biologista, se encuentra en la dificultad de generar un nuevo conocimiento que permita la comprensión de los principales problemas de salud que aquejan a los países industrializados, por ejemplo, los padecimientos cardiovasculares y los tumores malignos. Sumado a esto, es que la medicina clínica, especialmente en latinoamérica, no ofrece una solución satisfactoria al mejoramiento de las condiciones de salud de la colectividad.

Laurell, se propone demostrar que la enfermedad tiene carácter “histórico y social”. Para ello distingue dos problemas. Por una parte el concepto de salud, que expresa cómo se conceptualiza y define socialmente a determinado fenómeno. Por la otra, se esconde atrás de la palabra “enfermedad” un proceso biológico que se da en la población independientemente de lo que se piensa respecto a él. Se debe comparar, entonces, el carácter social de ambas.
        
Una segunda tarea de esta corriente es definir el objeto de estudio que permita profundizar en la comprensión del proceso salud – enfermedad como proceso social.
       
Por último, es el abordaje del modo de conceptualizar la causalidad o determinación que provocan la enfermedad.

El Carácter Histórico del Proceso Salud–Enfermedad

La naturaleza social de la enfermedad no es verificada en el caso clínico, sino en el modo característico de la enfermar y morir de los grupos humanos. Por ejemplo si analizamos la historia natural de la tuberculosis sea distinta hoy de la de hace 100 años, no es en el estudio de los enfermos de tuberculosis como vamos a aprender mejor el carácter social de la enfermedad, sino en los perfiles patológicos que presentan los grupos sociales.

La autora sostiene que es importante comprobar diferencias en los perfiles patológicos a lo largo del tiempo como el resultado de la transformaciones de la sociedad. Asimismo, las sociedades que se distinguen en su grado de desarrollo y de organización social deben exhibir una patología colectiva diferente. Finalmente dentro de una misma sociedad las clases que la componen mostrarán condiciones de salud distintas.
       
Otra forma de mostrar el carácter social de la enfermedad, es el análisis de las condiciones colectivas de salud de diferentes sociedades en un mismo momento histórico.
       
En el análisis histórico, se pone a la vista cómo las necesidades de las clases dominantes, que se expresan como si fueran las necesidades de la sociedad en su conjunto condiciona uno u otro concepto de salud y de enfermedad.
       
En palabras de la autora, el hecho de que el concepto de enfermedad tenga un componente claramente biológico no quiere decir que es falso sino que es parcial, esto es, que no deja ver más que una parte de la problemática. El carácter parcial, de esta manera, no permite impulsar el conocimiento más que en algunas áreas, mientras deja ocultas a otras.

Objeto Empírico y Objeto Construido

Laurell, considera importante preguntarse primeramente, ¿qué objeto estudiar? y ¿cómo investigarlo? para poder generar conocimiento con respecto al proceso salud – enfermedad en cuanto proceso social.
       
Esto remite al problema de que entender por “enfermedad”, se manejan, de acuerdo a la literatura epidemiológica, dos conceptos de enfermedad, los cuales en el fondo son discrepantes. El primero es el concepto “médico clínico”, que entiende la enfermedad como un proceso “biológico” del individuo, y el segundo es el concepto “ecológico”, que ve a la enfermedad como el resultado del desequilibrio en la intención entre el huésped y su ambiente. Este último concepto coincide con el primero, ya que una vez establecido el desequilibrio, la enfermedad se identifica igual que en el primer caso.
       
La enfermedad definida desde este punto de vista, no nos permite ahondar porque el proceso biológico estudiado en el individuo no, revela lo social. Para la autora, el objeto de estudio no se ubica a nivel del individuo, sino del grupo. Sin embargo, no podría ser cualquier grupo sino uno construido en función de sus características sociales y sólo en segundo lugar las biológicas. Es así porque el grupo no adquiere relevancia por ser muchos individuos en vez de uno, sino en cuanto, que permite aprender la dimensión propiamente social de este conjunto de individuos, que, así, dejan de ser entes biológicos yuxtapuestos.
       
Dado que se trata de un grupo construido en función de características sociales, es necesario partir de una teoría de lo social que nos proporcionen los elementos teóricos para la construcción de los grupos. Esto es muy importante, ya que los médicos y los epidemiólogos estudian los grupos tal y como se revelan espontáneamente a los ojos del investigador. Así eligen la población hospitalaria, los residentes de determinada zona habitacional, un grupo ocupacional, etc.
       
Es necesario especificar qué se entiende por el proceso salud – enfermedad de un grupo y cómo se relaciona con el proceso salud – enfermedad del individuo.
       
Por proceso “salud – enfermedad” de la colectividad, la autora entiende, que es el modo específico de cómo se da en el grupo el proceso biológico de desgaste y reproducción, destacando como momento particular la presencia de un funcionamiento biológico diferenciable con consecuencias para el desarrollo regular de las actividades cotidianas, esto es, la enfermedad.
       
Dicho proceso, tiene carácter social por dos razones parcialmente coincidentes. Por una parte, el proceso salud – enfermedad del grupo adquiere historicidad porque está socialmente determinado. Pero mencionado proceso, no se agota en su determinación social, ya que el proceso biológico humano mismo es social, ya que es posible no fijar la normalidad biológica del hombre al margen del momento histórico.
       
Esto hace posible pensar a Laurell, que se puede establecer distintos patrones de desgaste – reproducción dependiendo de las características de la relación entre el hombre y la naturaleza.
       
La relación “salud – enfermedad” colectiva y del individuo, esta dada porque el proceso salud – enfermedad colectiva determina las características básicas sobre las cuales gravita la variación biológica individual. Esto visto desde el paciente significa que su historia social asume importancia por condicionar su biología y porque determina cierta probabilidad de que enferme de un modo particular, esta probabilidad no se cumple en el individuo más que como presencia o ausencia del fenómeno. Es por esto, que el análisis del caso clínico tiene su especificidad propia, ya que a priori puede enfermarse de cualquier cosa que para su tratamiento tiene que ser correctamente diagnosticada.

Acerca de la Determinación

Para Cristina Laurell, es claro que el patrón social de desgaste y reproducción biológico determina el marco dentro del cual la enfermedad se genera. Es en este contexto que habría que recuperar la no especificidad etiológica de lo social, e incluso del patrón de desgaste y reproducción biológico respecto a la enfermedad, ya que no se expresan en entidades patológicas específicas sino en lo que hemos llamado el “perfil patológico”, que es una gama amplia de padecimientos específicos más o menos bien definidos.
       
Dentro de este contexto, la autora, conceptualiza el proceso “salud – enfermedad” y su articulación con el proceso social, de la siguiente manera: el proceso “salud – enfermedad” está determinado por el modo como el hombre se apropia de la naturaleza en un momento dado, apropiación que se realiza por medio del proceso de trabajo basado en determinado desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. De acuerdo a este planteo, las categorías sociales, tomadas del materialismo histórico las cuales permiten desarrollar esta proposición general y profundizar y enriquecer la comprensión de la problemática de la esencia del proceso salud – enfermedad y su determinación, son la “clase social” y el “proceso de trabajo”. Sin embargo parece claro que el futuro desarrollo en este campo depende de las posibilidades de emprender una investigación concreta para poder alimentar y corregir el desarrollo teórico, ya que muchos de los problemas candentes no pueden resolverse más que a través de la práctica de investigación.

 

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Referencias

BERLINGUER, GIOVANINI. “La Enfermedad”. Lugar Editorial Buenos Aires 1994.

AMIGOT, JAVIER SARRIA, Y JOVELLAR, ANTONIO FUERTES. “Medicina Social y Educación Sanitaria”. Verbo Divino, (Navarra) 1977. Pág. 329 a 335.

FERRARA, FLOREAL. “Teoría Social y Salud”. Catálogo Editorial. Buenos Aires 1985.

SAN MARTIN, HERNAN. “Salud y Enfermedad”. La Prensa Médica. Mexicana S.A. México 1984.

LAURELL, CRISTINA. “La Salud – Enfermedad como Proceso Social”. Publicación Revista Latinoamericana de Salud. Nº 2. 1982. (México, Nueva Imagen).

MENENDEZ, EDUARDO. “Estratificación Social y Condiciones de Morbi – Mortalidad”. Algunas Reflexiones Sobre la Crisis y Recuperación Teórica de esta Relación. Segundo Seminario. Taller de Investigaciones en Ciencias Sociales y Salud. Tomo I.


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