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 Psicología - Sexualidad Infantil: Modelo de sus exteriorizaciones y su carácter universal

 SEXUALIDAD INFANTIL - Freud


Freud decide tomar como modelo de las exteriorizaciones sexuales infantiles el chupeteo (el mamar con fruición).

El chupeteo, que aparece ya en el lactante y puede conservarse hasta la madurez o persistir toda la vida, consiste en un contacto de succión con la boca, (los labios), repetido rítmicamente, que no tiene por fin la nutrición. Una parte de los propios labios, la lengua un lugar de la piel, aún el dedo gordo del pie, son tomados como objeto sobre el cual se ejecuta la acción de mamar, la cual cautiva por entero la atención y lleva al adormecimiento o incluso a una reacción motriz en una suerte de orgasmo. No es raro que el mamar con fricción se combine con el frotamiento de ciertos lugares sensibles del cuerpo, el pecho, los genitales externos. Por esta vía, muchos pasan del chupeteo a la masturbación.

Freud al considerar al chupeteo como una exteriorización sexual, cree conveniente estudiar justamente en él los rasgos esenciales de la práctica sexual infantil.

 
 

El carácter más llamativo de la práctica sexual infantil es el hecho de que la pulsión no está dirigida a otra persona, sino que se satisface en el cuerpo propio, es decir, es autoerótica.

La primera actividad del lactante, el mamar del pecho materno (o de sus subrogados), lo familiarizó con ese placer. Los labios se comportaron como zona erógena, y el aflujo de leche fue la causa de sensación placentera. Al comienzo, la satisfacción de la zona erógena se asoció con la satisfacción de la necesidad de alimentarse (pulsión de hambre). El quehacer sexual se apuntala primero en una de las funciones que sirven a la conservación de la vida, y sólo más tarde se independiza de ella, cuando el niño prefiere una parte de su propia piel porque le resulta más cómodo, procurándose así una segunda zona erógena, si bien de menor valor erótico.

 
 

En conclusión, en el chupeteo o el mamar con fruición hemos observado los tres caracteres esenciales de una exteriorización sexual infantil. Esta nace apuntalándose en una de las funciones corporales importantes para la vida; todavía no conoce un objeto sexual, pues es autoerótica, y su meta sexual se encuentra bajo el imperio de una zona erógena. Estos caracteres son válidos también para la mayoría de las otras prácticas de la pulsión sexual infantil.


Palabras claves: sexualidad infantil, Freud, psicoanálisis.

 
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